Aspirantes a cargos congresionales y
municipales no se sienten en el ambiente político

Ramón Tejada Holguín/EL SIGLO

¿Será que los partidos políticos dominicanos han entendido que no pueden someter a la sociedad dominicana a largas e intensas campañas electorales, y por eso están retardando la selección de sus candidatos al poder legislativo y al municipal? ¿Será que las elecciones de "medio término" carecen de importancia? ¿Será que se tienen planes de extender el mandato actual de quienes ocupan dichas posiciones? ¿Será que hay perplejidad e incertidumbre entre la dirigencia partidaria frente a la nueva forma de elección de diputados y regidores por circunscripciones? ¿Será que el presidencialismo dominicano es de tal magnitud que resta importancia a estos procesos electorales?

Lo cierto es que a un año de las elecciones para elegir a senadores, diputados, síndicos y regidores no se observa a los potenciales candidatos tan activos como el año previo a las elecciones de 1998, ni la actividad es tan intensa como las acciones de quienes aspiran a la candidatura presidencial para cuya elección faltan todavía tres años.

LA IMPORTANCIA DE LAS ELECCIONES CONGRESIONALES Y MUNICIPALES. Un breve análisis de la situación actual nos revela que las próximas elecciones son de gran importancia para el Gobierno, lo cual es entendido por diversos dirigentes del PRD. Para Hatuey De Camps "del éxito de la gestión de Hipólito Mejía dependerá, en gran medida, el triunfo perredeísta en las elecciones congresionales y municipales del año entrante" (El Siglo, 2-05-2001).

Pero, también la oposición entiende la trascendencia de las elecciones de medio término: "La elección de los candidatos debe ser una de las tareas para agenciarse un aposicionamiento (sic) más beneficioso a nivel congresional y municipal. Se deben seleccionar los mejores candidatos, con mejores atractivos, que sean capaces de sumar por sí mismo, independientemente de lo que le sume el partido", dijo Norge Botello en entrevista concedida a Wanda Méndez (El Siglo, 7-05-2001).

Para Alejandrina Germán "si la alianza es lo que nos garantiza la mejor elección de los candidatos yo estaría totalmente de acuerdo; no se ha estado conversando directamente, pero sí hay disposición en ambos partidos, tanto en el PLD como el PRSC, de llevar candidaturas que fortalezcan los liderazgos comunitarios, provinciales, y si una alianza facilita para llevar los mejores candidatos sería una buena opción" (El Siglo, 8-05-2001).

La respuesta no se hizo esperar de parte del reformismo. El secretario político del PRSC, Federico Antún Batlle, respondió a Germán rechazando la posibilidad de una alianza con el PLD en las elecciones congresionales y municipales del 2002, "e indicó que si esa entidad política anda buscando senadores y diputados que lo resuelva internamente, porque los reformistas lo que están buscando es el interés nacional y la defensa de los pobres de la República Dominicana". (El Siglo, 9-05-2001).

UNA PELíCULA HECHA POR EL MAGO DEL SUSPENSO. El tema está en debate, pero lo que no se ve son los aspirantes; lo que no se ve son los afiches que para esta fecha tradicionalmente promueven a tal o cual sonriente candidato a congresista o munícipe.

La situación llena de felicidad a quienes piensan que es tiempo de que la sociedad dominicana entienda que no deben gastarse tanto tiempo y dinero en los procesos electorales. Muchas veces en las precampañas por la consecución de un cargo electivo, se malgasta una mayor cantidad de recursos económicos y tiempo que en las misma campañas.

Una vista rápida evidencia, además, que las elecciones congresionales y municipales son vitales para los aspirantes a la presidencia de la República, particularmente dentro del PRD.

En efecto, para los candidatos presidenciales es necesario contar con el control de una parte de los puestos electivos, desde los cuales poder responder a las demandas de las bases perredeístas, que como se evidencia en las últimas encuestas ya dan signos de descontento.

Desde cierto punto de vista, es de esperar que la batalla por las candidaturas congresionales y municipales esté siendo subordinada a la batalla por la candidatura presidencial. El PRD se encuentra en un proceso de enfrentamientos soterrados entre los diversos candidatos presidenciales. Más de uno de ellos hace depender su futuro de la suerte que corra el gobierno, vendiendo la idea de que la celebración de las elecciones está sujeta a los intereses particulares del partido: "Nosotros vamos al 2002, si en el camino no tenemos la garantía de preservar esos diputados y senadores, ustedes saben lo que va a pasar: Nosotros vamos a hacer bateo y corrido", planteó Guido Gómez Mazara (El Siglo, 10-05-2001).

Otros de los candidatos estarían más interesados en que se realice la convención partidaria para que sean redefinidas las fuerzas internas antes de proceder a la selección de quienes serán los candidatos a las congresionales y municipales.

De ahí que un sector del PRD, entre los que se encuentran Rafael Suberví Bonilla y Esquea Guerrero, plantee la necesidad de un proceso convencional, con el claro objetivo de que Hatuey De Camps sea relevado de la presidencia del partido.

Estos sectores insisten en la necesidad de que los potenciales precandidatos presidenciales no ocupen cargos directivos dentro de la organización partidaria. Es decir, hasta cierto punto se está difiriendo la decisión de quiénes pueden ser los candidatos a cargos congresionales. Los aspirantes a ser los beneficiados estarían a la espera de la definición del cuadro político interno, de la definición de la correlación de fuerzas antes de iniciar los gastos en las campañas internas por las candidaturas.

La situación de los demás partidos es diferente a la del PRD. El PLD ha salido airoso de su congreso, y si bien existe un grupo evidentemente hegemónico, parecería que para la selección de los candidatos a cargos congresionales y municipales hay menos dificultades que en el PRD, en términos de la situación interna.

Hay que anotar que hay evidencia de que el deterioro del respaldo al PRD necesariamente no se convierte en un apoyo al PLD; además, debido al rechazo que gran parte de la población ha expresado a la dirigencia del PLD que participó en el gobierno, y a diversas acusaciones de corrupción que penden sobre muchos de ellos y ellas, las posibilidades de tener candidatos que puedan salir electos dependen cada vez más de los sectores que estuvieron menos comprometidos, y sin embargo el grupo hegemónico es el más comprometido.

La propuesta de alianza que hace el PLD debe ser vista en ese contexto. El caso del reformismo es diferente, desde ya Jacinto Peynado ha expresado su aspiración a la Sindicatura. Pero también ve las elecciones como un pivote para la candidatura presidencial. Los reformistas, además, están enfrascados en su propio proceso de reestructuración y de definición de la manera en que lograrán sobrevivir a su disminuido caudillo.

LAS CIRCUNSCRIPCIONES Y LOS PARTIDOS. En medio de la situación reseñada, el cambio en la forma de votación viene a agregar otros elementos de incertidumbre, provocando que los potenciales candidatos se mantengan en un compás de espera.

Tal como se puede observar en el trabajo que se publica en esta misma edición, en la página 3F, la forma de votación de senadores y síndicos quedará intacta.

Estos son precisamente dos de los cargos electivos más importantes para los diversos grupos que se disputan el control del PRD y la candidatura presidencial, y son las zonas en las cuales los partidos de oposición deben establecer acuerdos.

Los niveles de incertidumbre se establecen básicamente con los candidatos a diputados y regidores, ya que si se aceptan las listas desbloqueadas (ver el artículo de Wanda Méndez en la página 3F), los partidos se verán obligados a llevar candidatos auténticamente populares en sus boletas. Las listas desbloqueadas plantearían un nivel de competencia jamás visto, y provocan que los gastos en la precampaña interna no sean tan onerosos.

En efecto, con el sistema de listas bloqueadas cuando las personas votan por un partido lo hacen atendiendo al orden establecido por el mismo partido; en ese sentido, lograr ser colocado como el primer candidato es casi una garantía de salir electo. Con las listas desbloqueadas este aspecto ya no sería así, cada candidato deberá realizar sus propias campañas electorales y ganarse el favor de sus votantes.

Es por eso que no es casual que el secretario general del PLD, Reinaldo Pared Pérez, visitara al ex presidente Balaguer para hablar "de las circunscripciones electorales".

Respondiendo a preguntas de los periodistas, abrió la posibilidad de una alianza electoral al manifestar que la coincidencia entre el PLD y el PRSC sobre las circunscripciones es que los dos partidos son de opinión que la lista de los candidatos debe ser desbloqueada, para que los partidos políticos no ordenen, sino que se quede a la libre elección del votante (El Siglo, 9-05-2001). A simple vista, pues, el ambiente político de cara a las elecciones de medio término del año venidero se presenta algo confuso. Y se diría que en realidad no se ha iniciado el proceso de embadurnamiento de las ciudades y campos de parte de los precandidatos, porque los partidos se encuentran inmersos en sus propios procesos de reestructuración, en los cuales se están redefiniendo las relaciones de poder a lo interno de los mismos.