En búsqueda de la confianza perdida
Ramón Tejada Holguín/EL SIGLO

Los gobiernos, como las suelas de los zapatos, se van gastando con su uso. Las hay que tienen un mayor nivel de resistencia que otras, por lo tanto tarda más en aparecer el primer hoyo. Este gobierno ha resultado ser más vulnerable de lo esperado. Su deterioro ha iniciado con una celeridad no prevista. Ese sentimiento de desilusión y desamparo que se apodera del ánimo del ciudadano común, aquella falta de confianza en las acciones gubernamentales y la capacidad gerencial que se observa en el discurso empresarial y de diversos economistas, sugieren que los indicadores del desgaste son irrefutables.

Desde el gobierno no termina de esbozarse con claridad el qué hacer, el cómo enfrentar la situación. Si bien pueden haber señales de aliento proclives al optimismo, hay evidencias de que se está alimentando el fuego con hidrocarburos cuyo precio es cada vez más alto, no sólo en términos monetarios, sino, también, en términos sociales.

LOS IRREFUTABLES INDICADORES. Previo a que el gobierno anunciara las características de su Programa de Lucha contra la Pobreza ya se veía venir un ambiente como el descrito. En la ocasión resultaba evidente que "tanto las acciones como las inacciones gubernamentales están creando un sentimiento de frustración en los diversos sectores sociales. El paquete social profundizará este sentido de frustración, ya que será muy difícil cumplir con las expectativas creadas por el propio gobierno." (El Siglo, Análisis político del 4-02-2001).
El anunció formal del contenido del plan de lucha contra la pobreza permitió un respiro, y creó el momento oportuno para ganar el terreno perdido en el seno de sus votantes. El lunes 12 de febrero el presidente se vanaglorió por haber dejado como "pericos en la estaca" a "extremistas de izquierda y de derecha", ya que el paquetazo social desarticuló los planes de protestas y huelgas de comerciantes y grupos populares (Hoy, 13-02-2001).

Pero, se necesita algo más que buenas intenciones y un plan bien delineado como el esbozado por el presidente de la República dos meses atrás. La oportunidad no fue aprovechada por el gobierno, y el paquetazo social, o mejor dicho, la aplicación de las medidas "compensatorias", se han convertido en una de las banderas de lucha de diversos sectores. Resulta evidente que los pericos no se han quedado en la estaca, y no sólo "los extremistas de izquierda y de derecha" forman parte de la legión de gente que protesta.

El domingo de resurrección Nicolás de Jesús cardenal López Rodríguez sostuvo que "en el país hay signos de insatisfacción y una gran pobreza que se va generalizando, pero los que tienen el poder económico en sus manos son egoístas y no entienden el problema" (El Siglo, 16-04-2001). Este viernes el sacerdote y economista José Luis Alemán dijo que el paquetazo social no se está aplicando de forma efectiva, porque el Gobierno no tiene dinero para su ejecución, por lo que consideró que es preciso reducir los gastos en pagos de salarios para permitir un mejor desenvolvimiento del presupuesto (El Siglo 27-04-2001).

Entre los activistas del PRD hay descontento, lo cual erosiona aún más las bases de apoyo y fuente de legitimidad del gobierno. El 20 de marzo, en una actividad celebrada en Villa Altagracia, Felipe Nivar y más de 400 secretarios generales de Comités de Base del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) amenazaron con piquetear el Palacio Nacional, si en un plazo de 15 días no son colocados en cargos en la administración pública. Amenazaron además con no participar en las elecciones congresionales y municipales (Ultima Hora, 21-03-2001).

Esto se agrava con la situación en la cúpula perredeísta. Hay noticias de reuniones realizadas con el objetivo de discutir la necesidad de reestructurar el PRD, en las cuales no ha estado presente el presidente del partido, Hatuey De Camps. Precisamente los activistas descontentos han dicho que "gestionan con el Presidente Mejía que los reciba en la casa de gobierno", mientras acusan a otros funcionarios de "cerrarles las puertas de sus despachos".
Suberví Bonilla, en casa de quien se ha realizado algunas de las reuniones, ha evidenciado un mayor nivel de apoyo al gobierno que De Camps. Mientras el primero calificó de injustas las críticas que el cardenal y diversos sacerdotes de la iglesia hicieron al gobierno y a los políticos en el sermón de la Siete Palabras; el segundo dijo apoyar en cierto sentido los pronunciamientos del prelado (El Siglo, 17-04-2001).

Los enfrentamientos y la ausencia de un equipo de trabajo homogéneo se observa, también, en el tren gubernamental. Así, mientras el director de Corde pide que renuncie todo el equipo económico para que se redefina la política económica, se observan otras zonas de enfrentamientos. El viernes 26 el secretario de Industria y Comercio dice que el superintendente de Electricidad no debió anunciar el "desmonte" del subsidio a la energía eléctrica, que eso es competencia de su cartera (El Siglo, 27-04-2001); no niega la existencia del desmonte, sino que reclama el derecho de anunciarlo. Por otro lado la cancillería reclama que retornen a su seno las negociaciones sobre el ALCA (El Siglo, 27-04-2001), las cuales se realizan por Industria y Comercio.

ECHÁNDOLE COMBUSTIBLE AL FUEGO. Mientras el presidente Mejía insiste en que confía en que la economía dominicana tiende a mejorar, diversos indicadores sugieren que el futuro no es halagüeño para los sectores menos desposeídos.

Los desmontes de los subsidios pueden tener efectos positivos sobre la economía dominicana. Pueden ser catalogados de un acto valiente y necesario, que forma parte de lo que hace un tiempo se llamó la necesidad de "sincerizar" la economía dominicana. El problema estriba en que los casos del desmonte de los subsidios al gas propano y a la energía eléctrica tienen sus particularidades y contribuirán indudablemente a incrementar el gasto de los sectores más pobres, sin que éstos sean compensados de ninguna manera.

Hay que explicitar con claridad que del famoso "desmonte" del subsidio a la energía eléctrica, no son los pobres o la clase media quienes se benefician. Andrés Dahuajre hijo sostiene que en nuestro país pagamos el kilovatio a precios muy altos, ya que en Chile se vende a 4 centavos de dólar, y a 5 centavos en Colombia, mientras que aquí se le paga a las generadoras de energía 11 centavos (Hoy, 27-04-2001).

En ambos países las plantas generadoras de energía son similares a las nuestras. El economista de la Fundación Economía y Desarrollo tiene razón al sostener que el pleito "no es con los consumidores que hay echarlo, sino con los contratos que se firmaron con las empresas generadoras, que están cobrando una tarifa de electricidad verdaderamente abusiva" (Hoy, 27-04-2001).

En lo inmediato se puede decir que la situación tiende a agravarse para los sectores de menos recursos económicos. Ya se ha anunciado que los barrios populares recibirán la energía eléctrica en la medida en que paguen, lo que traducido al lenguaje de los seres humanos significa que los apagones se incrementarán substancialmente en el futuro: "a una comunidad que se le vendan o inyecten 10 millones de pesos de energía, será facturada a toda la comunidad y en la medida que la comunidad si paga ese 70% va a tener 24 horas de energía. En la proporción que disminuya ese pago va a ser disminuido el servicio. Por ejemplo, si cobran el 80%, que es igual a 8 millones de pesos, van a tener alrededor de cinco horas de apagones diariamente." (Declaraciones de José Ovalle, Superintendente de Electricidad, a El Siglo, 26-04-2001).

La situación tiende más que nada a agravarse, lo que puede provocar que "los grupos sociales que votaron al presidente pueden retirarle su apoyo y sumarse a los sectores que protestan. Así se juntarían mansos y cimarrones. Se confundirían en una sola voz quienes protestan, con legítimo derecho, por el deterioro de las condiciones de vida con quienes desean perpetuar sus altísimos márgenes de ganancias. La indefinición, ambigüedad y timoratez pueden obrar el milagro de unir el agua y el aceite" (El Siglo, Análisis político del 4-02-2001).

FUEGO CONTRA FUEGO. Hay indicios de que las protestas tenderán a profundizarse, con el lamentable cuadro de una estructura policial que cada vez es más evidente que resultará difícil reformar, mientras se mantenga la actual jefatura.

Cuando al Jefe de la Policía Nacional se le cuestionó sobre la manera brutal en que fue reprimida una manifestación organizada por los médicos, respondió: "No hubo exceso; si tú vas a violentar el derecho de los demás, la Policía tenía que actuar. No puede actuar con timidez; óigase bien y cualquiera persona que violente el orden público, nosotros tenemos que actuar" (El Siglo, 14-02-2001). Recientemente frente a las protestas escenificadas en Capotillo, en las cuales además de vejar, golpear y apresar a dirigentes populares y residentes, la policía agredió a un diputado, el General Candelier Tejada dijo "la Policía actuó como tenía que actuar" (El Siglo, 27-04-2001).

Precisamente el diputado del PRD, Ramón Ramírez, dijo: "sin lugar a dudas, la Policía es la responsable y sobre todo el general Candelier, a quien le hemos hecho un llamado en diferentes oportunidades para que corrija el comportamiento de los agentes del orden". Afirmó que la Policía Nacional conoce en los barrios dónde están los puntos de drogas y cuáles son los delincuentes, pero que no los enfrenta y sin embargo, molesta a los dirigentes comunitarios que trabajan en defensa de su sector (El Siglo 26-04-2001).

LA SALIDA DEL CALLEJÓN. Hoy más que nunca se necesita de un equipo económico y gabinete social trabajando de manera articula y conjunta. No se trata de pedir que el equipo económico renuncie en pleno, lo que necesita el país es un claro y evidente liderazgo gubernamental que inspire la confianza de los diversos sectores de la sociedad.
El optimismo del presidente debe estar acompañado de acciones. Como han señalado diversos sectores, es necesario que el equipo económico del gobierno trabaje de manera compacta y homogénea. En ese sentido, se necesita un proceso de concertación interna en el tren gubernamental así como un uso más eficiente y eficaz de los recursos.

Para el padre Alemán, el gobierno debe hacer un buen manejo de sus ingresos para evitar dificultades. Considera positivo que las autoridades estén discutiendo opciones que podrían mejorar la situación económica actual, como son la posible emisión de bonos soberanos y la reducción del gasto corriente, especialmente en pagos de salarios. Los contratos de capitalización deben ser revisados y determinar, de manera efectiva, quién debe pagar las consecuencias del desmonte del subsidio a la energía eléctrica, para lo cual, según Dahuajre: "se necesitan pantalones y cero compromisos".

En el plano político es el momento de la concertación y el diálogo, tanto a lo interno del gobierno, como entre el gobierno y los sectores que serán los más afectados por las medidas económicas planteadas. El papel que está desempeñando la Policía Nacional contribuye a radicalizar las protestas populares, y bloquea las posibilidades de diálogo. Se está a tiempo, todavía, para tomar el toro por los cuernos.