Los gobiernos, como las suelas de los zapatos, se van gastando con su uso.
Las hay que tienen un mayor nivel de resistencia que otras, por lo tanto tarda
más en aparecer el primer hoyo. Este gobierno ha resultado ser más vulnerable
de lo esperado. Su deterioro ha iniciado con una celeridad no prevista. Ese
sentimiento de desilusión y desamparo que se apodera del ánimo del ciudadano
común, aquella falta de confianza en las acciones gubernamentales y la
capacidad gerencial que se observa en el discurso empresarial y de diversos
economistas, sugieren que los indicadores del desgaste son irrefutables.
Desde el gobierno no termina de esbozarse con claridad el qué hacer, el cómo
enfrentar la situación. Si bien pueden haber señales de aliento proclives al
optimismo, hay evidencias de que se está alimentando el fuego con hidrocarburos
cuyo precio es cada vez más alto, no sólo en términos monetarios, sino,
también, en términos sociales.
LOS IRREFUTABLES INDICADORES. Previo a que el gobierno anunciara las
características de su Programa de Lucha contra la Pobreza ya se veía venir un
ambiente como el descrito. En la ocasión resultaba evidente que "tanto las
acciones como las inacciones gubernamentales están creando un sentimiento de
frustración en los diversos sectores sociales. El paquete social profundizará
este sentido de frustración, ya que será muy difícil cumplir con las
expectativas creadas por el propio gobierno." (El Siglo, Análisis
político del 4-02-2001).
El anunció formal del contenido del plan de lucha contra la pobreza permitió
un respiro, y creó el momento oportuno para ganar el terreno perdido en el seno
de sus votantes. El lunes 12 de febrero el presidente se vanaglorió por haber
dejado como "pericos en la estaca" a "extremistas de izquierda y
de derecha", ya que el paquetazo social desarticuló los planes de
protestas y huelgas de comerciantes y grupos populares (Hoy, 13-02-2001).
Pero, se necesita algo más que buenas intenciones y un plan bien delineado como
el esbozado por el presidente de la República dos meses atrás. La oportunidad
no fue aprovechada por el gobierno, y el paquetazo social, o mejor dicho, la
aplicación de las medidas "compensatorias", se han convertido en una
de las banderas de lucha de diversos sectores. Resulta evidente que los pericos
no se han quedado en la estaca, y no sólo "los extremistas de izquierda y
de derecha" forman parte de la legión de gente que protesta.
El domingo de resurrección Nicolás de Jesús cardenal López Rodríguez
sostuvo que "en el país hay signos de insatisfacción y una gran pobreza
que se va generalizando, pero los que tienen el poder económico en sus manos
son egoístas y no entienden el problema" (El Siglo, 16-04-2001). Este
viernes el sacerdote y economista José Luis Alemán dijo que el paquetazo
social no se está aplicando de forma efectiva, porque el Gobierno no tiene
dinero para su ejecución, por lo que consideró que es preciso reducir los
gastos en pagos de salarios para permitir un mejor desenvolvimiento del
presupuesto (El Siglo 27-04-2001).
Entre los activistas del PRD hay descontento, lo cual erosiona aún más las
bases de apoyo y fuente de legitimidad del gobierno. El 20 de marzo, en una
actividad celebrada en Villa Altagracia, Felipe Nivar y más de 400 secretarios
generales de Comités de Base del Partido Revolucionario Dominicano (PRD)
amenazaron con piquetear el Palacio Nacional, si en un plazo de 15 días no son
colocados en cargos en la administración pública. Amenazaron además con no
participar en las elecciones congresionales y municipales (Ultima Hora,
21-03-2001).
Esto se agrava con la situación en la cúpula perredeísta. Hay noticias de
reuniones realizadas con el objetivo de discutir la necesidad de reestructurar
el PRD, en las cuales no ha estado presente el presidente del partido, Hatuey De
Camps. Precisamente los activistas descontentos han dicho que "gestionan
con el Presidente Mejía que los reciba en la casa de gobierno", mientras
acusan a otros funcionarios de "cerrarles las puertas de sus
despachos".
Suberví Bonilla, en casa de quien se ha realizado algunas de las reuniones, ha
evidenciado un mayor nivel de apoyo al gobierno que De Camps. Mientras el
primero calificó de injustas las críticas que el cardenal y diversos
sacerdotes de la iglesia hicieron al gobierno y a los políticos en el sermón
de la Siete Palabras; el segundo dijo apoyar en cierto sentido los
pronunciamientos del prelado (El Siglo, 17-04-2001).
Los enfrentamientos y la ausencia de un equipo de trabajo homogéneo se observa,
también, en el tren gubernamental. Así, mientras el director de Corde pide que
renuncie todo el equipo económico para que se redefina la política económica,
se observan otras zonas de enfrentamientos. El viernes 26 el secretario de
Industria y Comercio dice que el superintendente de Electricidad no debió
anunciar el "desmonte" del subsidio a la energía eléctrica, que eso
es competencia de su cartera (El Siglo, 27-04-2001); no niega la existencia del
desmonte, sino que reclama el derecho de anunciarlo. Por otro lado la
cancillería reclama que retornen a su seno las negociaciones sobre el ALCA (El
Siglo, 27-04-2001), las cuales se realizan por Industria y Comercio.
ECHÁNDOLE COMBUSTIBLE AL FUEGO. Mientras el presidente Mejía insiste en que
confía en que la economía dominicana tiende a mejorar, diversos indicadores
sugieren que el futuro no es halagüeño para los sectores menos desposeídos.
Los desmontes de los subsidios pueden tener efectos positivos sobre la economía
dominicana. Pueden ser catalogados de un acto valiente y necesario, que forma
parte de lo que hace un tiempo se llamó la necesidad de "sincerizar"
la economía dominicana. El problema estriba en que los casos del desmonte de
los subsidios al gas propano y a la energía eléctrica tienen sus
particularidades y contribuirán indudablemente a incrementar el gasto de los
sectores más pobres, sin que éstos sean compensados de ninguna manera.
Hay que explicitar con claridad que del famoso "desmonte" del subsidio
a la energía eléctrica, no son los pobres o la clase media quienes se
benefician. Andrés Dahuajre hijo sostiene que en nuestro país pagamos el
kilovatio a precios muy altos, ya que en Chile se vende a 4 centavos de dólar,
y a 5 centavos en Colombia, mientras que aquí se le paga a las generadoras de
energía 11 centavos (Hoy, 27-04-2001).
En ambos países las plantas generadoras de energía son similares a las
nuestras. El economista de la Fundación Economía y Desarrollo tiene razón al
sostener que el pleito "no es con los consumidores que hay echarlo, sino
con los contratos que se firmaron con las empresas generadoras, que están
cobrando una tarifa de electricidad verdaderamente abusiva" (Hoy,
27-04-2001).
En lo inmediato se puede decir que la situación tiende a agravarse para los
sectores de menos recursos económicos. Ya se ha anunciado que los barrios
populares recibirán la energía eléctrica en la medida en que paguen, lo que
traducido al lenguaje de los seres humanos significa que los apagones se
incrementarán substancialmente en el futuro: "a una comunidad que se le
vendan o inyecten 10 millones de pesos de energía, será facturada a toda la
comunidad y en la medida que la comunidad si paga ese 70% va a tener 24 horas de
energía. En la proporción que disminuya ese pago va a ser disminuido el
servicio. Por ejemplo, si cobran el 80%, que es igual a 8 millones de pesos, van
a tener alrededor de cinco horas de apagones diariamente." (Declaraciones
de José Ovalle, Superintendente de Electricidad, a El Siglo, 26-04-2001).
La situación tiende más que nada a agravarse, lo que puede provocar que
"los grupos sociales que votaron al presidente pueden retirarle su apoyo y
sumarse a los sectores que protestan. Así se juntarían mansos y cimarrones. Se
confundirían en una sola voz quienes protestan, con legítimo derecho, por el
deterioro de las condiciones de vida con quienes desean perpetuar sus altísimos
márgenes de ganancias. La indefinición, ambigüedad y timoratez pueden obrar
el milagro de unir el agua y el aceite" (El Siglo, Análisis político del
4-02-2001).
FUEGO CONTRA FUEGO. Hay indicios de que las protestas tenderán a
profundizarse, con el lamentable cuadro de una estructura policial que cada vez
es más evidente que resultará difícil reformar, mientras se mantenga la
actual jefatura.
Cuando al Jefe de la Policía Nacional se le cuestionó sobre la manera brutal
en que fue reprimida una manifestación organizada por los médicos, respondió:
"No hubo exceso; si tú vas a violentar el derecho de los demás, la
Policía tenía que actuar. No puede actuar con timidez; óigase bien y
cualquiera persona que violente el orden público, nosotros tenemos que
actuar" (El Siglo, 14-02-2001). Recientemente frente a las protestas
escenificadas en Capotillo, en las cuales además de vejar, golpear y apresar a
dirigentes populares y residentes, la policía agredió a un diputado, el
General Candelier Tejada dijo "la Policía actuó como tenía que
actuar" (El Siglo, 27-04-2001).
Precisamente el diputado del PRD, Ramón Ramírez, dijo: "sin lugar a
dudas, la Policía es la responsable y sobre todo el general Candelier, a quien
le hemos hecho un llamado en diferentes oportunidades para que corrija el
comportamiento de los agentes del orden". Afirmó que la Policía Nacional
conoce en los barrios dónde están los puntos de drogas y cuáles son los
delincuentes, pero que no los enfrenta y sin embargo, molesta a los dirigentes
comunitarios que trabajan en defensa de su sector (El Siglo 26-04-2001).
LA SALIDA DEL CALLEJÓN. Hoy más que nunca se necesita de un equipo
económico y gabinete social trabajando de manera articula y conjunta. No se
trata de pedir que el equipo económico renuncie en pleno, lo que necesita el
país es un claro y evidente liderazgo gubernamental que inspire la confianza de
los diversos sectores de la sociedad.
El optimismo del presidente debe estar acompañado de acciones. Como han
señalado diversos sectores, es necesario que el equipo económico del gobierno
trabaje de manera compacta y homogénea. En ese sentido, se necesita un proceso
de concertación interna en el tren gubernamental así como un uso más
eficiente y eficaz de los recursos.
Para el padre Alemán, el gobierno debe hacer un buen manejo de sus ingresos
para evitar dificultades. Considera positivo que las autoridades estén
discutiendo opciones que podrían mejorar la situación económica actual, como
son la posible emisión de bonos soberanos y la reducción del gasto corriente,
especialmente en pagos de salarios. Los contratos de capitalización deben ser
revisados y determinar, de manera efectiva, quién debe pagar las consecuencias
del desmonte del subsidio a la energía eléctrica, para lo cual, según
Dahuajre: "se necesitan pantalones y cero compromisos".
En el plano político es el momento de la concertación y el diálogo, tanto a
lo interno del gobierno, como entre el gobierno y los sectores que serán los
más afectados por las medidas económicas planteadas. El papel que está
desempeñando la Policía Nacional contribuye a radicalizar las protestas
populares, y bloquea las posibilidades de diálogo. Se está a tiempo, todavía,
para tomar el toro por los cuernos.