Radiografía de la apropiación de una estructura partidaria
Ramón Tejada Holguín*/ EL SIGLO

Definitivamente el sexto congreso del PLD fue un campo de batalla cuyo resultado dejó perplejos a comentaristas y analistas de la política dominicana. El sorpresivo triunfo de Reinaldo Pared Pérez fue la última escaramuza, muy exitosa, dicho sea de paso, realizada por Danilo Medina en su larga y discreta marcha hacia el control de esa organización, y se convierte en una experiencia aleccionadora para quienes a lo interno de las diversas formaciones políticas están interesados (as) en su adecuación a las demandas de democracia e institucionalidad de sectores importantes de la ciudadanía.

Cuando el 25 de febrero de este año escribimos: "Ha surgido una nueva organización electoral dominicana cuya meta evidente es el retorno de Leonel Fernández a la presidencia.", asumimos que la unidad del Danilismo y el Leonelismo era un hecho. Hoy ya no estamos tan seguros de dicha observación. Danilo Medina y su grupo se han apropiado de la estructura partidaria, y tienen su propio proyecto político. No debe estar tranquilo el ex presidente de la República; sus íntimos deseos de colocarse por encima del bien y el mal, de ser árbitro, de mostrarse como el joven Balaguer del partido que con un gesto o palabra apacigua las luchas entre las diversas corrientes de opinión, se ha estrellado contra las evidentes y eficientes acciones de quien controla la estructura del partido "renovado".

Ha surgido una nueva formación política en la República Dominicana, sí, pero chorreando contradicciones y enfrentamientos por los cuatro costados. Tal como sugerimos en aquel artículo, la reunión sostenida el 6 de febrero por Leonel Fernández, Jaime David Fernández Mirabal, Danilo Medina y Félix Jiménez "para que no queden dudas de la unidad que reina dentro del partido" no fue más que un caramelo adormecedor para las corrientes que adversaron al ex candidato presidencial.

El sexto congreso ha terminado dando las ventajas a Danilo y evidenciando que la acción política no es una actividad de fines de semanas y de graciosas declaraciones. Jaime David Fernández Mirabal, quien pudo encabezar las corrientes auténticamente renovadoras, entendió tarde el mensaje, se entretuvo con los caramelos danilistas, e hizo causa común con ese grupo para enfrentar al emergente José Tomas Pérez. El resultado final ha sido el ya acostumbrado en la sociedad dominicana: los sectores que mayores niveles de coincidencia tienen se enfrentan por el favor de quien es el antagonista de ambos, y termina ganando "el enemigo" común.

No es Leonel el Balaguer del PLD, es Danilo; por suerte para la sociedad dominicana y desgracia para este político, no ha podido "vender" su figura, no ha podido hacerse potable a la sociedad dominicana, al pueblo, pero... ¿quién sabe qué deparará el futuro? Podría decirse que Leonel Fernández tiene un competidor importante dentro del partido, o que ya se ha definido quien será el acompañante de la boleta leonelista: Danilo Medina.

EL SIGNIFICADO DE UN TRIUNFO. Hay quienes quieren reivindicar el triunfo de Medina y su corriente de opinión, como la evidencia palpable de que éste ganó en buena lid, y de manera institucional, la nominación para presidente. Nada más falso.

El actual triunfo de Medina descansa, claramente, en la naturaleza del proceso de refundación del PLD, y no es evidencia de que ganara la nominación presidencial con buenas artes. Por enésima vez debe recordarse que en la Junta Central Electoral se depositó una instancia que cuestionaba el proceso de reestructuración, bajo el argumento de que el cambio de partido de cuadros a partido de militantes se hizo dando la membresía a quienes fueron beneficiarios del tristemente célebre Programa Eventual Mínimo de Empleo (PEME).

Que un alto porcentaje de la nueva militancia peledeísta fue los beneficiario del PEME y de la red clientelar construida por Medina es sugerida por los resultados del proceso de elección de los miembros del Comité Central. Ynchausti, actual miembro del Comité Central, a pesar de estar preso en la cárcel de Najayo y de ser el que está en el caso judicial más complicado y mejor sustentado, obtuvo 10,473 votos (47,07 por ciento) en la primera ronda de votaciones, en la cual sólo pasaron 21 de los miembros del Comité Central que las bases tienen derecho a elegir.

Los resultados finales de este sexto congreso contradicen la evaluación realizada por los organismos del PLD. En efecto, la mayoría de los organismos planteó que en el proceso de selección de la candidatura presidencia hubo clientelismo, violación de los lineamientos, métodos y principios del partido, exclusión de organismos, situaciones desleales y otras anomalías, como la compra de consciencia de sus compañeros (El Siglo, 15-12-2000.).

Dijeron, los organismos partidarios, que no se tomó en cuenta la voluntad de la gente del pueblo que pedía un candidato, mientras el partido elegía a otro sin pensar que quienes votan en su mayoría son ciudadanos, por lo que recomendaron que en el futuro se atienda lo que la mayoría quiere sin apasionamiento (El Siglo, 15-12-2000.). Los datos indican que una vez más los intereses particulares y corporativos de un sector son colocados por encima de los intereses partidarios.

No es la secretaría general, única y exclusivamente, lo que estuvo en juego. Estuvo en juego la posibilidad o no de que el Partido de la Liberación Dominicana derrotara el balaguerismo, el espíritu de secta y la escasa relación con la sociedad dominicana que le ha caracterizado en el pasado.

EL ESPíRITU DE SECTA. Los estudios de las organizaciones partidarias y las formas en que éstas se relacionan tienen gran importancia para la democracia y sus instituciones. En efecto, la forma en que los individuos actúan y se relacionan a lo interno de los partidos, dice mucho sobre la labor que realizarán en el caso de que logren tener las riendas del gobierno.

El sentido de la institucionalidad y la poca importancia dada a la construcción de vías de comunicación entre la ciudadanía, el pueblo y el gobierno, es la continuidad de las acciones partidarias. Una experiencia tan hermosa como el Diálogo Nacional fracasó, entre otros aspectos, por la falta de continuidad en los resultados, porque se puso a la gente a hablar con sordos. Se dirá que el PRD no asistió y eso determinó el fracaso. Olvidan quienes así piensan que muchas organizaciones de base orientadas por el PRD, otras dirigidas por el PRD y ayuntamientos del PRD y personalidades ligadas al PRD participaron de manera entusiasta en el Diálogo Nacional.

Esa visión de construcción manipulada de la institucionalidad y el diálogo está basada en el espíritu de secta que se ha construido desde el PLD. Ese creerse los depositarios del arcano de la verdad y lo bueno fue lo que abrió las ventanas para que Fouché asumiera el control de la estructura partidaria, y bloqueó las posibilidades de que la sociedad dominicana defendiera los logros, en el plano institucional, del gobierno peledeísta.

En cierto sentido, sectores del PLD así lo entendieron. Basta observar que entre los aspectos que los organismos criticaron de su gobierno se encuentran: "los desalojos del abogado del Estado, la prepotencia de los funcionarios, nepotismo y altanería, y las promesas incumplidas" (El Siglo, 15-12-200).

CUANDO LA LUCHA SE TORNA FRATRICIDA. La crítica de los organismos evidenciaba que, tal como planteamos el 25 de febrero, "Fernández Mirabal tenía todas las circunstancias a su favor, y no supo, o no quiso, o no se atrevió a servirse de ella. El ex vicepresidente pudo ser quien capitalizara el proceso de transformación del PLD y hubo quienes pensaron que estaba llamado a ser la cabeza visible, y sin mancha, del viejo peledeísmo (El Siglo 25-02-2001)."

El día de hoy es claro que si bien tres son las cabezas visibles de las corrientes de opinión, hay por lo menos otra más, y uno que otro militante silvestre que adversa hasta a su sombra. Queda claro que la corriente de Jaime David intentó jugar el juego de "hacerse el tonto", y en definitiva lo tomaron de tonto. Los intentos de formar una "troika" contra José Tomas Pérez empedró el camino del triunfo del peor candidato. Una revisión de las candidaturas evidencia que en términos externos al partido la mejor candidatura era la de Pérez. Alejandrina Germán, a pesar de lo simbólico que habría resultado la elección de una candidata femenina, tenía el impedimento del caso de la Universidad de Utah, si bien este caso fue desestimado por la ley, resulta innegable que en términos éticos y morales es aberrante la selección de hijos e hijas de funcionarios gubernamentales (entre quienes se encontraba la propia Germán) como beneficiarios de unas becas gubernamentales entre cuyos requisitos se encontraba el ser pobre y estudiante meritorio.

El secretario general elegido será un recordatorio permanente de las actitudes que los organismos peledeístas cuestionaron en diciembre: "la prepotencia de los funcionarios, nepotismo y altanería, y las promesas incumplidas". En ese contexto al PLD se le hará difícil convertirse en una opción democrática y viable, en ser el contrapeso del partido que controla el poder ejecutivo, el legislativo y el poder local.

Dentro del PLD habrá un debate, una tensión constante que le impedirá jugar un buen papel; hoy la corriente de Medina ha triunfado contra la de Jaime David. En el futuro, el leonelismo, que tiene todo el poder de la imagen pública, se enfrentará o pactará con el danilismo, que tiene todo el poder de la estructura partidaria. Todo dependerá de si el grupo hegemónico está dispuesto o no a hundir una vez más el PLD, para satisfacer sus proyectos particulares y personales. La experiencia de Jaime David debe ser un alerta para las demás corrientes de opinión.

Un pacto entre las corrientes menos contaminadas, menos autoritarias, es necesario, pero al parecer es muy difícil. Después de todo el apoyo que José Tomas Pérez ofreció a Reinaldo Pared tiene todas las características de un acto de venganza contra quienes entendió que debieron ser sus aliados naturales: "la corriente de opinión" del ex vicepresidente de la República.

Docente del Instituto Interamericano de Desarrollo Social (Indes-BID-Intec), el análisis necesariamente no es compartido por la institución en que labora.