Ramón Tejada Holguín/El Siglo
La
selección de tres miembros de la Suprema Corte de Justicia –SCJ-
fue una burla a la sociedad dominicana, han dicho juristas, analistas,
comentaristas y parte del liderazgo de esa proporción de la sociedad civil
dominicana con mayores niveles de visibilidad.
Pero,
no debe permitirse que la indignación obnubile el análisis, hay que observar
todas las aristas de la flamante elección, para poder entender la situación de
la justicia dominicana y para construir los posibles escenarios futuros de
nuestra democracia, así como para poder determinar el rol que se debe
representar en el melodrama dominicano de hoy.
El
espectáculo resulto ridículo y deprimente. Pocos pudieron soportar las increíbles
preguntas –algunas francamente insultantes- que se les realizaron a jueces con
más de 20 años de experiencia. Cuatro minutos se le dio a cada aspirante,
mucho menos que los famosos 15 minutos de gloria que según Andy Warhol,
correspondía todo ser humano.
¿QUE
CÓMO FUE? COMO SON LAS COSAS CUANDO SON MENTIRAS.
El miércoles 12 en la noche existían poco más de 160 aspirantes.
Previo a la reunión del jueves 13 se anunció que el número se redujo a 67. A
las 3 y 40 de la tarde se inicia la sesión y el Secretario del CNM anuncia que
se habían preseleccionado 25 aspirantes. ¿Cuáles fueron los criterios para
eliminar a 135 aspirante antes de que se reuniera el CNM por primera vez? ¿Quiénes
estudiaron esos 135 expedientes? ¿En qué momento lo hicieron?
Se
sabe que el miércoles los miembros del CNM almorzaron juntos. ¿Será que en
realidad el CNM no sesionó el jueves sino el miércoles? ¿Cómo pudieron en el
escaso tiempo que duró el almuerzo estudiar los mas de 160 aspirantes? ¿Será
que en realidad el CNM simplemente legitimó un acuerdo político hecho tras
batidores?
La
inexistencia de criterios claros y transparentes es la primera evidencia de la
existencia de chanchullos y componendas, y del irrespeto de todos los
participante hacia la sociedad dominicana. La segunda evidencia lo constituye el
hecho de que el miércoles en la noche existía el rumor de que los jueces ya
había sido elegidos. En el Matutino Alternativo, Carmen Imbert Brugal mencionó
a dos de los tres seleccionados y no mencionó el tercero porque había olvidado
su nombre.
Entre
quienes tienen cerebro para pensar sin fanatismo ni obcecación, existe el
convencimiento de que todo fue una farsa escrita por más de un mediocre
dramaturgo de la política y la falsa justicia dominicana. Pero, ¿todos los
presentes sólo fueron a representar un papel previamente escrito?
Para
la Coalición por una Justicia Independiente, “en lo que respeta a la depuración
y a la evaluación, nos sentimos obligados a condenar con firmeza el trato
desconsiderado a candidatos de mucha valía, a quienes se les despidió, después
de convocarlos, sin evaluarlos ni informarles el porqué de su retiro. Otros,
igualmente respetables, capaces y probos, se sometieron a un interrogatorio
banal e intrascendente. Es doloroso que se cause este daño a la credibilidad
del proceso, afectando la calidad de futura elecciones”. Quiere decir que en
realidad sólo los tres elegidos y los miembros del CNN fueron los actores de la
farsa, el resto eran simples extras inocentes.
LOS ACTORES PRINCIPALES
DE LA FARSA. Entre los miembros del CNM estaban el presidente de la SCJ Subero
Isa, y el juez Víctor José Castellanos, quien hizo de secretario del CNM. ¿Se
puede decir que el Poder Judicial mismo atentó contra su propia independencia?
Los siguientes datos
pueden dar pista para responder la pregunta. Los dos jueces votaron por los tres
candidatos, nadie presentó un candidato que fuera rechazado, la elección se
hizo en un tiempo record, uno de los candidatos responde al PRSC claramente,
otro es un juez de corte, tal como deseaba la SCJ que fueran elegido, y el
tercero fue sometido por el presidente del Senado que es perredeísta, y se
especula que tiene su corazoncito perredeísta. Además, al final de la reunión
Subero Isa dijo que la elección había sido totalmente transparente.
Es decir que no sería
descabellado sostener que los actores principales de la farsa fueron el PRD, el
PRSC y los representantes de la SCJ.
LA CALIDAD DE LA
SELECCIONADOS NO ES LO IMPORTANTE. Desde la convocatoria para formar el CNM,
Romero Confesor fue señalado como candidato de Balaguer. Una diversidad de
sectores se opuso a esa candidatura, porque entendía que este había tenido una
destacada participación política. El presidente de la República prometió que
no se tomarían en cuenta criterios políticos para la elección de los jueces,
y así fue.
En efecto, de haber
influido la trayectoria política de Romero Confesor, el PRD no lo habría
apoyado, ya que este es un balaguerista empedernido y detractor de Peña Gómez.
En una ocasión acusó al fallecido líder del PRD de ser “el principal
candidato para aquellos que quieren la fusión entre Haití y República
Dominicana” (El Siglo, 11-1-93). En otra dejó claramente establecido que según
su cosmovisión para que el país tenga un presidente mejor que Balaguer
“tendrían que poner a Jesucristo” (El Nacional, 14-4-1993).
De su parte la Suprema
Corte no le tomó en cuenta que dijera, luego de que este tribunal se embarcara
en el selección de los jueces, que “cuando Trujillo había un criterio más
profesional para la elección de los jueces que cuando Balaguer y el PRD, ya que
cuando Trujillo se nombraban según su capacidad, seriedad y vocación de
trabajo” (El Nuevo Diario, 22-5-1998).
El perfil de Romero
Confesor no es el mismo que los otros dos juristas elegidos, eso es cierto.
Pero, la verdad es que no importan la calidad de los elegidos, lo importante son
las consecuencias de la forma en que se seleccionaron.
LAS CONSECUENCIAS ES LO
GRAVE. Es indudable que estamos ante un retroceso en el plano institucional. El
PRD ha dado una muestra de su poder, y de que tiene las agallas de hacer lo que
sea necesario para mantenerse en el poder e imponer su voluntad. Ha evidenciado
que sabe negociar por debajo de la mesa y que cada vez más se aleja de sus
principios socialdemócratas.
La participación de Gózales
Espinosa no pudo ser más desafortunada, y al parecer entre éste y los miembro
del CNM relacionados al PRD jugaron el juego del comisionado bueno y el
comisionado malo. El presidente insistió en que no se haría nada incorrecto,
que no habría sorpresa. De su parte González Espinosa atemorizó a jueces y a
la sociedad civil declarando que todos los jueces podían ser cambiados y que el
CNM tenía facultad para hacer lo que quisiera y metió miedo a Subero Isa
declarando que la presidencia de la SCJ podía ser rotativa.
Sin embargo, a la hora
del none se dejó llevar por la marea. La única acción diferente fue
abstenerse de votar por Romero Confesor, la cual no motivó. Es evidente que
llegar al extremo de votar por el candidato de Balaguer le habría provocado una
crisis de grandes proporciones dentro de su partido. Su papel le asegura una
brillante carrera política a lo interno del acuerdo de Santo Domingo.
Hay indicadores de que el
miedo surtió el efecto deseado. Y los resultados no pueden ser más
desastrosos. El mensaje es que la Suprema Corte de Justicia de la República
Dominicana puede ser chantajeada y controlada por el partidismo dominicano. Eso
es lo grave, nada compromete más la independencia del Poder Judicial que el
miedo a la destitución, y la amenaza constante.
¿Qué pasaría si los
senadores y diputados envalentonados por la forma en que fue ignorado y burlado
el sector más poderoso de la sociedad civil –aglutinado en la Coalición por
una Justicia Independiente- deciden hacer su Reforma Constitucional de manera
que se extiendan el mandato constitucional e incorporar la reelección
presidencial? ¿Qué pasaría con un recurso de inconstitucionalidad que se
eleve a la SCJ para declarar inconstitucional tal desaguisado?
El liderazgo político
dominicano no ha sido lo suficientemente enérgico con quienes desean
perpetuarse en el congreso, el PRD ha sido timorato en aclarar que no propiciará
un desaguisado como el “bateo y corrido” anunciado por Gómez Mazara –
precisamente a este fue que Balaguer le propuso la convocatoria al CNM, ¿casualidad?.
De la respuesta que de la
sociedad civil y la asediada oposición peledeísta dependerá el futuro de la
institucionalidad dominicana. Si lo ocurrido en el CNM no tiene algún costo político
para los protagonistas del dislate, habrá quienes intentaran emular esta
horrible farsa.
CABOS SUELTOS. Muchos
cabos sueltos se han quedado, los cuales deben ser solucionados de una vez y por
todas. Porque son los que mantienen la espada del chantaje sobre la Suprema
Corte de Justicia. Según González Espinosa se alteró el artículo 107 de la
constitución para poder tener unos jueces inamovibles. Según se ha dicho el
CNM tiene potestad para cambiar toda la SCJ, pero no lo hizo porque no fue su
deseo.
Si tomamos en cuenta las
edades de quienes fueron nombrados como jueces, y el hecho de que estos inician
su mandato amparados en la Ley de Carrera Judicial los tres tendrán que
retirarse a los 75 años de manera obligatoria, ¿qué pasaría si estos no
quieren retirarse bajo el argumento que los 13 jueces nombrados antes dicen que
no se retirarán a esa edad?
A más tardar en 3 o 4 años,
por razones biológicas, será necesario convocar de nuevo el CNM. Si no se
resuelven los cabos sueltos de una vez y por todas, la amenaza de una nueva
convocatoria del CNM será la forma que tendrán los partidos de controlar la
SCJ. La precaria independencia del Poder Judicial se ha reducido sobremanera en
esta nueva convocatoria. La sociedad no ha respondida en la medida que debió de
responder, y a pesar de que un sector sabía lo que venía hizo poco por
evitarlo, creyendo que suavizando sus posiciones lograría evitar lo peor.
Definitivamente el destino del poder judicial es más incierto que nunca, y se demanda un estado de alerta que va más allá de seguir “participando” y estimulando a la ciudadanía a participar como ha dicho la Coalición por una Justicia Independiente. El momento demanda mayores niveles de creatividad de parte del liderazgo de la sociedad civil, así como una clara identificación de quienes son los autores de la herida certera infligida a la justicia, y por extensión a la democracia.
16 de Septiembre, 2001
//\\ Regresar \\//